lunes, 11 de mayo de 2015

Juul de Gregie de Maeyer


      Juul tenía rizos, rizos rojos como alambres de cobre, por eso le gritaban todos:
- ¡Pelos de alambre! ¡Tienes sangre en el pelo! ¡Caca roja!
Un día Juul cogió unas tijeras y rizo a rizo se los cortó.
Juul tenía la cabeza pelona y todos le decían:- ¡Bola de billar! ¡Cabeza de huevo! ¡Pelón pelonete!
Por eso se puso un gorro. Al no tener pelo, el gorro le caía encima de las orejas y éstas se le salían un poco,- ¡Orejas de duende! - ¡Dumbo! -Échate a volar!, le llamaban ahora.
 Eso le hubiese gustado a Juul, volar muy lejos de allí. De dos rabiosos  jalones Juul se arrancó las orejas.
Como no tenía orejas el gorro le caía encima de los ojos impidiéndole ver, y empezó a chocar contra las paredes, contra los otros chicos, contra las sillas, Juul veía estrellas y empezó a hacer bizcos. Entonces los niños empezaron a llamarle:
- ¡Bizco! ¡Cegatón! ¡Topo! Juul cerró fuertemente los ojos hasta que se le salieron de las órbitas, cayeron al suelo como dos canicas calientes, pero no botaron.
Tenía tanto, pero tantísimo dolor, que apenas podía pronunciar una palabra, gemía, babeaba y balbuceaba mientras los otros le decían: - ¡Caracol! ¡Baboso! ¡Miren, Juul no sabe hablar! Juul metió su lengua en un enchufe de la luz, se quemó media boca y su lengua calcinada, desapareció.
       El dolor era tan insoportable que Juul apenas podía caminar, las piernas se le torcían y le fallaban y los chicos le decían: - ¡Juul  patizambo! ¡Juul patas torcidas! ¡Patas de peréntesis!
Juul se fue al tren, puso las piernas sobre las vías, cuando éste pasó dejó un gran reguero rojo.
      Alguien encontró a Juul, alguien lo sentó en una silla de ruedas, y mientras Juul empujaba y empujaba con las manos  para escapar los niños que seguían gritándole: ¡Juul patas de rueda! ¡Juul patas de llanta! cuando le alcanzaron, le mancharon de porquería las ruedas y ahí donde él tenía que agarrarse para escapar.
De la rabia que le dio metió sus manos en agua hirviendo, para tenerlas siempre limpias, pero estaba tan caliente, que se quemó; y le salieron ampollas y llagas que le supuraban.
El médico las mandó amputar y los chicos le decían: ¡Brazos de salchicha! ¡Salchichón ! Juul fue hacia el zoológico, a la jaula de los leones, metió los brazos por los barrotes y un león se los comió.
      Juul sólo era cabeza y torso y los niños decían: - ¡Qué vergüenza de torso! ¡Si no lo tuviese podríamos jugar al fútbol con su cabeza!
Así que entre todos tiraron y tiraron hasta que le separaron la cabeza del tronco. Pero resultó que la cabeza, aunque se podía patear, no botaba bien; y los niños, cansados, dejaron a Juul abandonado en la zona de penalty.
Alguien pasó por allí, lo recogió, le dio de comer, lo mimó, le dio un abrazo, le puso un lápiz en la boca, le ofreció un papel y le preguntó:
-¿Pero qué te ha pasado? A lo que Juul contestó:

Yo tenía rizos rojos, como alambres de cobre
Por eso me gritaban todos: - ¡Pelos de alambre!
¡Tienes sangre en el pelo! ¡Caca roja!
Por eso rizo a rizo, me los corté...




4 comentarios:

  1. ¡Qué bueno, JULIO! Un texto que pone en la mesa de discusión el tema del maltrato y el abuso escolar o social.

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  2. Me gusto y me conmovió infinitamente.

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    1. Esto nos suele suceder al leer un texto tan intenso.

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